Publicado un libro en Canadá que pone el foco sobre Marruecos y las amenazas digitales transfronterizas
La publicación en Toronto de un nuevo libro colectivo sobre estrategia nacional y seguridad en Canadá ha abierto un debate sensible sobre las amenazas híbridas y la utilización del espacio digital canadiense para operaciones con impacto internacional, incluyendo casos vinculados a Marruecos. La obra, titulada «Fulfilling the Promise of Canada: Charting a National Strategy for an Unstable World» (Cumplir la promesa de Canadá: Trazando una estrategia nacional para un mundo inestable), reúne a expertos militares, académicos y especialistas en inteligencia que analizan los desafíos de seguridad que enfrenta Canadá en un contexto global cada vez más inestable.
Publicado el 22 de abril de 2026 por la editorial canadiense Double Dagger Books Ltd., el libro está dirigido por Charles Oliviero, coronel retirado de las Fuerzas Armadas canadienses, y Phil Halton, teniente coronel retirado del Ejército canadiense. El proyecto fue desarrollado además bajo el paraguas de las ramas canadienses del Royal United Services Institute (RUSI), histórico centro británico especializado en defensa y seguridad. La obra ha logrado rápidamente una destacada repercusión en Amazon, situándose entre los títulos más vendidos en categorías relacionadas con inteligencia gubernamental, política y seguridad internacional.
El libro parte de una idea central: Canadá ya no puede seguir gestionando su seguridad nacional con los esquemas tradicionales heredados del pasado. Los autores sostienen que la dependencia estratégica de Estados Unidos, la confianza en la estabilidad del entorno norteamericano y los actuales mecanismos de protección resultan insuficientes frente a nuevas amenazas tecnológicas, digitales y transnacionales que evolucionan con rapidez.
Dentro de esta amplia reflexión estratégica, uno de los capítulos que más atención concentra es el firmado por el periodista e investigador canadiense Daniel Robson, especializado en extremismo, terrorismo e injerencia extranjera. Bajo el título «Canadian Digital Openness: Risks of Middle Power Credibility Erosion» (Apertura digital canadiense: riesgos de erosión de la credibilidad de las potencias intermedias), el texto examina cómo la apertura jurídica y digital canadiense podría estar siendo explotada por actores hostiles para desarrollar actividades de influencia, propaganda e intimidación con efectos fuera de las fronteras del país.
Es precisamente en este apartado donde Marruecos ocupa un lugar relevante. El capítulo dedica un amplio espacio a analizar casos de “ciberdestabilización” y campañas digitales dirigidas contra el Reino desde territorio canadiense. Entre los ejemplos citados aparecen el caso GenZ212 y el dossier relacionado con Hicham Jerando, presentados como ilustraciones de cómo determinadas plataformas y redes operadas desde Canadá habrían servido para impulsar campañas de presión, propaganda y agitación con impacto directo sobre Marruecos.
Según el análisis recogido en la obra, el caso GenZ212 habría evolucionado más allá del simple activismo político digital para transformarse en una dinámica de agitación marcada por llamados explícitos a la violencia y al desorden. El autor sostiene que parte de esa actividad digital era gestionada desde Canadá, lo que, a su juicio, evidencia la vulnerabilidad del entorno digital canadiense frente a operaciones con proyección internacional.
El capítulo también aborda el caso de Hicham Jerando, descrito como otro ejemplo de actividad transfronteriza desarrollada desde Canadá. El texto vincula este caso con contenidos que incluirían retórica antisemita, glorificación de la violencia y narrativas alineadas con ecosistemas de influencia iraníes. Asimismo, menciona elementos de fuentes abiertas que apuntarían a una etapa previa de actividad vinculada a Irán antes de un posterior traslado hacia Canadá. Robson añade además que el caso habría estado relacionado con actividades de intimidación digital y extorsión electrónica.
Más allá de Marruecos, el autor utiliza estos ejemplos para advertir sobre un problema más amplio, donde la posibilidad de que el territorio canadiense se convierta en una plataforma de operaciones digitales hostiles aprovechando vacíos legales, debilidades de supervisión y limitaciones lingüísticas. Robson insiste especialmente en lo que denomina el “ángulo muerto lingüístico”, es decir, la dificultad de detectar contenidos peligrosos difundidos en árabe, persa, ruso y otros idiomas menos monitorizados por las autoridades y plataformas occidentales.
En este contexto, el capítulo subraya también la importancia de la cooperación internacional en materia de seguridad. El texto recuerda la participación de Canadá en la 93ª Asamblea General de INTERPOL celebrada en Marrakech, donde se debatieron las amenazas vinculadas a la criminalidad transnacional y las plataformas digitales globales. Robson recupera además unas declaraciones de Abdellatif Hammouchi, quien defendió durante ese foro que la seguridad se ha convertido en un fenómeno “global e indivisible”, especialmente ante amenazas que atraviesan fronteras y aprovechan las debilidades de coordinación entre Estados.
El autor utiliza esa visión para defender la necesidad de que Canadá adopte una estrategia más rigurosa basada en cooperación policial internacional, análisis multilingüe, fortalecimiento de la inteligencia y aplicación más estricta de la ley frente a actividades digitales hostiles. El libro concluye que el desafío consiste en impedir que la apertura digital canadiense sea utilizada como herramienta para campañas de influencia, propaganda violenta o intimidación transnacional.
Con este enfoque, la obra sitúa a Marruecos en el centro de un debate occidental cada vez más sensible, donde las nuevas amenazas híbridas y digitales ya no se limitan al ámbito militar clásico. El caso marroquí aparece así como uno de los ejemplos utilizados para ilustrar cómo las plataformas digitales y las redes transnacionales pueden afectar a la estabilidad interna de los Estados, y también a la credibilidad internacional de países como Canadá.



