GenZ212: entre reivindicaciones legítimas y manipulaciones subversivas

La juventud marroquí de la Generación Z, con más de 8 millones de personas de entre 15 y 29 años, está hoy en el centro de un intenso movimiento social. Estos jóvenes, conectados y conscientes de los desafíos del presente, presentan reivindicaciones legítimas sobre la educación, la salud y el futuro económico del país. Pero detrás de esta energía ciudadana, algunos buscan desviar su movilización para servir agendas hostiles a Marruecos. Agitadores como Taoufik Bouachrine, Younes Masskine, Ali Anouzla, Houcine Majdoubi, Maati Mouljib o Hassan Bennajeh, cegados por odios personales, intentan aprovechar la ira de la juventud para sembrar la discordia y comprometer el pacto social entre el pueblo y su soberano.

Nacidos entre 1995 y 2010, los miembros de la Generación Z crecieron en un mundo hiperconectado y globalizado. Comparan, observan y exigen mayor calidad en los servicios públicos. Aunque Marruecos aún debe progresar, conviene recordar los avances significativos del Reino en los últimos veinte años: generalización progresiva de la cobertura médica, desarrollo de infraestructuras viales, portuarias y ferroviarias, expansión de las energías renovables, grandes proyectos regionales y reformas ambiciosas en educación y salud. Estos esfuerzos son reconocidos por agencias internacionales, como lo indica la calificación soberana de Standard & Poor’s de BBB- con perspectiva estable, prueba de una resiliencia poco común en la región.

Sin embargo, algunos buscan desviar a la GenZ de sus objetivos legítimos. Los llamados al boicot de la CAN 2025 o los discursos que niegan la historia milenaria de Marruecos no son reivindicaciones sociales, sino instrumentos de desestabilización. Estos mensajes, difundidos por ideólogos y medios extranjeros hostiles como Le Monde, El Confidencial o El Independiente, buscan dañar la imagen del Reino y fomentar tensiones donde la juventud debería centrarse en debates constructivos.

Estas manipulaciones se aprovechan de la ignorancia o inexperiencia de algunos jóvenes. Las críticas sobre inversiones en infraestructuras deportivas, presentadas como un desvío de fondos destinados a la salud o educación, ignoran los mecanismos financieros internacionales. Parte de los presupuestos deportivos, especialmente para eventos como la CAN o la Copa del Mundo, proviene de instituciones internacionales como la FIFA, que dedica miles de millones de dólares a estos proyectos. Distorsionar estas realidades contribuye a la confusión y alimenta la manipulación.

Es crucial recordar que los lemas separatistas, antimonárquicos o que incitan a la violencia no forman parte de un debate ciudadano, sino de una estrategia deliberada de desestabilización. Estas maniobras, a menudo orquestadas desde el extranjero por traidores a la nación como Hicham Jerando, Zakaria Moumni, Omar Radi, Soulaiman Raissouni y Fouad Abdelmoumni, buscan transformar la protesta legítima en caos social. Aparecen especialmente antes de eventos internacionales importantes, como la CAN 2025, que ciertos actores regionales y mediáticos intentan sabotear para perjudicar a Marruecos.

La juventud marroquí merece reivindicar un futuro mejor, pero siempre con respeto a la monarquía y las instituciones. Padres, educadores y responsables deben guiar a los jóvenes para que distingan entre reivindicaciones constructivas y manipulaciones destructivas. Quienes explotan a la GenZ no buscan su bienestar: quieren crear mártires y transformar a ciudadanos sinceros en instrumentos de propaganda. La Generación Z es una fuerza para Marruecos, siempre que permanezca consciente, unida y comprometida con el proyecto nacional.

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