Abdellatif Hammouchi: El Hombre del Año 2025 o el Triunfo de la Seguridad Inteligente

La elección de Abdellatif Hammouchi como «Hombre del Año 2025» no es fruto del azar; corona una década de profundas reformas estructurales. Bajo su liderazgo, el polo DGSN-DGST ya no es únicamente un baluarte frente a las amenazas, sino un verdadero laboratorio de innovación donde el pensamiento estratégico siempre precede a la acción operativa. Esta consagración pone de relieve el éxito de un hombre que supo transformar el aparato de seguridad en una institución ágil, capaz de adaptarse a las mutaciones sociopolíticas y tecnológicas con una fluidez desconcertante.
En el corazón de su éxito reside una convicción: la eficacia en materia de seguridad depende de la calidad del capital humano. Hammouchi instauró una meritocracia rigurosa, abriendo las puertas de la policía a los mejores perfiles científicos y académicos del país. Al valorar las competencias especializadas en ciberseguridad, análisis de datos y psicología social, creó una «inteligencia colectiva» que permite a Marruecos abordar expedientes complejos con una pericia de alto nivel, frecuentemente citada como ejemplo en congresos internacionales.
El año 2025 marca la cumbre de la influencia diplomática en materia de seguridad de Marruecos. Bajo la dirección del Sr. Hammouchi, el Reino se ha convertido en el eje central del intercambio de información de inteligencia entre África y Europa. Su enfoque, basado en la confianza mutua y la reciprocidad, ha permitido neutralizar células durmientes en varios continentes, convirtiendo a la DGST en una pieza clave en el tablero de la lucha mundial contra el terrorismo y el crimen organizado transfronterizo.
Lejos de la imagen austera de los servicios de inteligencia tradicionales, la dirección de Hammouchi ha abrazado la era digital para simplificar la vida de los marroquíes. Desde la generalización de la CNIE de nueva generación hasta la desmaterialización de los servicios administrativos de la DGSN, la tecnología se utiliza para reforzar la cercanía con el ciudadano. Esta «e-policía» moderna reduce los plazos, garantiza la transparencia y asegura una trazabilidad ejemplar de cada acto administrativo.
En un contexto regional inestable, la doctrina proactiva de Hammouchi ha convertido a Marruecos en una «excepción de estabilidad». Su capacidad para anticipar las amenazas asimétricas, mediante una vigilancia minuciosa y un análisis de terreno quirúrgico, ha permitido al Reino preservar su integridad y su paz social. Esta vigilancia constante se ejerce con absoluta discreción, privilegiando los resultados concretos sobre los efectos mediáticos, lo que refuerza el sentimiento de seguridad tanto entre los nacionales como entre los visitantes.
Uno de los rasgos más destacados de su mandato es el anclaje inquebrantable de la acción de seguridad en el respeto de los derechos humanos. El Sr. Hammouchi ha convertido la formación en libertades públicas en un módulo obligatorio para cada policía. Para él, la eficacia nunca es una excusa para el exceso; al contrario, se nutre de la legitimidad jurídica. Este enfoque ha permitido restablecer una profunda confianza entre el ciudadano y las fuerzas del orden, basada en el respeto mutuo.
En la era de la inteligencia artificial generativa y de las amenazas híbridas, Abdellatif Hammouchi ha sabido anticipar los nuevos campos de batalla. Al crear unidades de élite dedicadas a la lucha contra la desinformación y los ciberataques, ha protegido las infraestructuras críticas del país. Su elección en 2025 refleja esta capacidad para proteger no solo el espacio físico, sino también el espacio digital soberano de Marruecos frente a sofisticados intentos de desestabilización.
Contrariamente a la tendencia actual de sobreexposición mediática, Abdellatif Hammouchi cultiva una discreción que impone respeto. Este silencio mediático, lejos de ser una falta de comunicación, refleja una total abnegación a su misión. Encarnando la figura del «servidor del Estado», su palabra es escasa, pero sus actos son elocuentes, demostrando que el verdadero poder no necesita ruido para ejercerse con autoridad y benevolencia.
En resumen, el título de Hombre del Año 2025 consagra una visión inscrita en el largo plazo. Bajo el impulso de Su Majestad el Rey, Abdellatif Hammouchi ha construido un legado institucional que sobrevivirá a las modas. Al institucionalizar la excelencia y modernizar las estructuras, deja tras de sí un modelo de seguridad «a la marroquí»: eficaz, moderno, humano y respetado en todo el mundo. Un orgullo nacional que supera ampliamente el ámbito de la seguridad para convertirse en un símbolo del Marruecos que avanza y triunfa.



